¡NUESTRAS VIDAS, NUESTRO TRABAJO, NUESTRAS TIERRAS, NUESTRAS CULTURAS Y NUESTROS CUERPOS NO SON MERCANCIAS PARA LOS TLC!
PRONUNCIAMIENTO DE LAS MUJERES LATINOMERICANAS POR UN DESARROLLO DIGNIFICADOR DE LA VIDA HUMANA Y EN CONTRA DE LOS TLC, Bogotá, D.C., octubre 23 de 2004
Las mujeres de organizaciones sindicales, campesinas, indígenas, juveniles, afrodescendientes, políticas, comunales, investigadoras, empresarias, feministas y de Ong´s, reunidas el 22 y 23 de octubre en Bogotá en el Foro Latinoamericano Impactos del TLC en la vida de las mujeres: estrategias y resistencias , manifestamos nuestro rechazo a los TLC con Estados Unidos, que los gobiernos de Colombia, Ecuador y Perú vienen negociando desde mayo pasado, liderados por el gobierno colombiano en cabeza de ALVARO URIBE VELEZ sin contar con las y los principales actores de la vida nacional. Nos oponemos a este tratado porque pretende consolidar el dominio de las corporaciones transnacionales y del capital financiero y comercial sobre la producción y el derecho de los pueblos y las naciones de proveer sus propios medios de vida, planificar su desarrollo y disponer de sus recursos para el beneficio de las naciones.
Desde la cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, realizada en Beijing en 1995, las mujeres acordamos una agenda sobre los temas prioritarios que deben adoptar los gobiernos para avanzar hacia sociedades más justas e igualitarias, tanto para nosotras como para nuestros pueblos. Vemos con preocupación cómo la situación de las mujeres ha empeorado con la implementación y profundización del modelo neoliberal, los acuerdos comerciales y el sistema patriarcal que refuerza formas y estrategias de control y discriminación hacia las mujeres.
Los TLC incrementan el trabajo gratuito de las mujeres, en el marco familiar y comunitario, en contextos de ajuste estructural que redefinen y expanden el ámbito privado, que hace invisibles los altos costos del desplazamiento de la economía remunerada a la no remunerada, en la cual, las mujeres cansadas de las extenuantes jornadas de trabajo y del cuidado de los suyos se ven obligadas a renunciar a sus actividades de participación política, a su trabajo como liderezas en las comunidades, a la deliberación y visibilización en la esfera pública.
Los TLC, vienen siendo negociados a espaldas de los pueblos, con las reglas de juego impuestas por los organismos multilaterales OMC, F.M.I., BM, BID y el gobierno norteamericano, para garantizar las ganancias de sus empresas transnacionales y su país y extender el control geopolítico de los Estados Unidos sobre el área andina. Las implicaciones de un tratado de esta magnitud abarcan desde la mercantilización de la biodiversidad y los seres humanos, hasta una normativa jurídica supranacional que vulnera la soberanía y pone en peligro las exiguas posibilidades de exigibilidad de nuestros derechos. En estos tratados, no sólo se acuerdan aspectos económicos y comerciales sino que se compromete el marco institucional y cultural.
Los capítulos que tratan el tema agrícola otorgan ventajas comerciales a las exportaciones agropecuarias de los Estados Unidos, las cuales inundarán los mercados andinos con productos transgénicos, protegidos con altos subsidios y elaborados con tecnologías de punta que niegan el principio de libre competencia promovido principalmente por instituciones como el Banco Mundial en cabeza de los EEUU. Asimismo, harán que la producción agrícola alimentaria sea suplantada por cultivos extensivos como son los de palma africana, caucho y frutas, hortalizas y flores exóticas, que desplazan y desestimulan la economía campesina orientada a la producción de alimentos que consumen los hogares y en cuyo proceso participan activamente las mujeres, afectando la soberanía alimentaria de los países con consecuencias irreversibles. Dichos efectos, aunados a las políticas antiterrorista y antinarcóticos (incluida la fumigación de amplios territorios y de reservas naturales) terminarán de arruinar a las pequeñas economías campesinas, que en el caso colombiano, ya vienen sufriendo sus consecuencias.
La estrecha vinculación entre políticas económicas y políticas militaristas, hace evidente que los TLC agudizarán la violencia contra las mujeres y en general contra los pueblos andinos, que ahora están más amenazados que nunca por la instauración de bases militares norteamericanas y el desembolso de más dinero para la guerra y la represión de las disidencias, a través, por ejemplo, del Plan Colombia y del Plan Dignidad.
Los territorios de los pueblos y de las mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes, quienes han conservado gran parte de las zonas de mayor biodiversidad y de identidad cultural, están en la mira de las grandes empresas mineras, forestales, de agua, de energía, petróleos, entre otras, que pretenden convertir todos estos recursos en mercancías a través de procesos de privatización, de industrialización y de control militar, territorial, económico, social y cultural .
El capítulo de propiedad intelectual es la puerta abierta para que las transnacionales químicas y farmacéuticas se apropien de la flora, la fauna, el conocimiento tradicional, la creatividad y cultura de los pueblos que poseen los países de América Latina.
Adicionalmente, el derecho a la salud quedará en manos de las multinacionales farmacéuticas en la medida en que la población no tendrá acceso a medicamentos genéricos de buena calidad y bajo costo. Para las mujeres representará un aumento de la mortalidad materna, y una disminución en el acceso seguro a métodos de planificación familiar y de interrupciones voluntarias de los embarazos, así como a tratamientos para el VIH-SIDA, sumado a la reaparición de epidemias que se creían ya superadas como la fiebre amarilla, el aumento de casos de malaria, los brotes de sarampión, tuberculosis, poliomielitis, lepra, dengue, hepatitis B, entre otras, a causa de la eliminación de la política de vigilancia epidemiológica. En el mismo sentido, los procesos de privatización de los servios de salud afectan la calidad y disminuyen las posibilidades de acceso, y aumenta la carga de las mujeres quienes deben atender la salud familiar y comunitaria, en detrimento de su propia salud.
Los TLC son el punto culminante de décadas de ajuste, que en favor del libre mercado y la competencia, debilitan los Estados nacionales y vulneran los derechos humanos. En este escenario, son las mujeres quienes resultan ser las mayores perdedoras del proceso, pues es su mano de obra el soporte de la capacidad competitiva de las empresas exportadoras, mediante mejoras en los rendimientos que se traducen en extenuantes jornadas de trabajo, bajos ingresos e impedimentos para sus procesos organizativos, sobretodo en el sistema maquilador que promueve el modelo neoliberal y que adicional a la sobreexplotación femenina lleva a que las mujeres estén expuestas a violaciones de sus derechos humanos, sexuales, reproductivos y laborales. Este no es el modelo de desarrollo integral al que aspiramos los países y las mujeres latinoamericanas.
Los tratados comerciales nos convierten en consumidoras y nos niegan el derechos a la ciudadanías, con su propuesta individualizante que nos sitúa ante el dilema de construir una ciudadanía hemisférica o concurrir a la soledad del mercado, al juego de la oferta y la demanda donde nuestras vidas, culturas, trabajos, tierras y cuerpos pretenden ser tratadas como mercancías.
Defendemos nuestro derecho a la soberanía nacional, a tener una vida digna y libre de violencias, nuestro derecho al desarrollo, al acceso, control y disfrute de los recursos. En consecuencia, expresamos nuestro compromiso en la construcción de modelos de desarrollo que permitan superar las exclusiones y la feminización de la pobreza. Ratificamos nuestra lucha en la construcción de un mundo justo, solidario, afectivo equitativo y respetuoso de los derechos de las mujeres y la humanidad.
Invitamos a mujeres y hombres a construir un mundo en el cual el trabajo sea la base de la dignidad humana, el trabajo doméstico y comunitario realizado por las mujeres durante generaciones sea reconocido y valorado, un mundo regido por reglas económicas que dignifiquen la vida para todas y todos. Llamamos a la unidad, a la organización y a la movilización de las mujeres latinoamericanas en la lucha contra el TLC. Nos comprometemos con el impulso y desarrollo del Plan de Acción construido en este Foro.
¡GLOBALICEMOS LA LUCHA Y LA ESPERANZA!