En el año 1985 se inició el proceso de construcción del embalse de Salvajina, ubicado en el Norte del Cauca, en el Suroccidente de Colombia, a 47 kilómetros de la población de Santander de Quilichao, en el municipio de Suárez.
La represa fue construida por la corporación estatal Corporación del Valle y Cauca – C.V.C. Desde el principio el proyecto se planteó como un sistema de regulación del caudal de agua del Río Cauca, aprovechando la represa también para la generación eléctrica. Posteriormente, (...)
Bajo las garantías de la “Confianza Inversionista”, cientos de multinacionales extranjeras vienen al país y se lucran con las riquezas naturales de los colombianos, dejando a cambio pérdida de vastos territorios e irrecuperables daños ambientales y sociales. Para leer el docuemento completo utilice el siguiente vínculo: GLENCORE: OTRO CASO DE LA “COBARDÍA” DEL CAPITAL EXTRANJERO
La inversión de las multinacionales europeas es particularmente importante en la minería colombiana. Su historia es la del apoderamiento del patrimonio estatal, la corrupción, el despojo de las comunidades locales y la incapacidad de resolver el problema del atraso de importantes regiones del país. Para leer el documento completo utilice el siguiente vínculo: BHP BILLITON: Minería, saqueo y subdesarrollo
Desde 1990 se quiso desmontar el monopolio estatal de las telecomunicaciones colombianas, un excelente negocio para el país
que se desarrollaba con una empresa moderna y eficiente como lo era Telecom. Para leer el documento completo utilice el siguiente vínculo: EL CASO DE TELEFÓNICA
Desde que se comenzó a implantar en Colombia el modelo de “Libre Comercio”, uno de los sectores más perjudicados y que han generado mayor afectación al patrimonio nacional es el eléctrico... Para leer el documento completo utilizar el siguiente vínculo: LOS ATROPELLOS DEL CAPITAL TRANSNACIONAL EUROPEO EN EL SECTOR ELÉCTRICO COLOMBIANO
“Para estos dos TLC (Canadá y AELC) se mantendrá la estrategia de trabajo que se utilizó en el acuerdo con Estados Unidos”. Con esta frase, el jefe del equipo negociador colombiano, Ricardo Duarte, sentenciaba lo que será un nuevo proceso de entrega de la soberanía nacional.